Estrategias para mejorar las relaciones con los hijos

mejorar las relaciones con los hijos

Tener hijos es una de las experiencias más gratificantes de la vida, el amor y la satisfacción de ser padres es difícil de describir, pero en ocasiones y en la medida que pasa el tiempo, la relación con los hijos por unas u otras razones se deteriora.

Es bueno recordar que los hijos son seres pensantes y con sus propios sentimientos e ideas y no siempre estarán de acuerdo en todo con los padres. El vínculo siempre se podrá recuperar y de esta forma mejorar las relaciones con los hijos, siempre y cuando se tomen las acciones correctas para lograrlo.

Pasos para mejorar la relación con tus hijos

Todas las relaciones humanas suelen ser complejas, en especial las relaciones familiares entre los padres e hijos, si esta relación no es del todo lo buena, tal como debería ser, puedes seguir las siguientes estrategias para mejorarlas.

Escucha con cuidado

Todos los seres humanos necesitan saber que son escuchados, los niños y los adolescentes son una gran parte de este grupo. Sobre todo algunos padres caen en el error de menospreciar la importancia de una situación en la que estén involucrados los niños.

Se debe recordar que las cosas que no son problema para un adulto, pueden resultar ser un gran problema para los niños. Es aquí donde se hace vital saber escuchar a tu hijo para entender qué es lo que está sintiendo y evitar que se haga una imagen errada de ti, pensando que tal vez él no te importa.

Apoyarlo en la solución de sus problemas, por triviales que te parezcan, será el soporte de una relación saludable en la que tú y él forman equipo para avanzar por la vida, es muy importante que tu hijo sepa que cuenta contigo para escucharlo y eventualmente aconsejarlo, si es necesario.

Respeta a tus hijos

Esta es quizás la parte más complicada de la relación de progenitores e hijos; si bien es cierto que los hijos deben obedecer a los padres, también lo es que los padres nunca deben perder el respeto que se merecen sus hijos como seres humanos desde el día en que nacen.

La opinión de los hijos debe ser tomada en cuenta, no debe haber imposiciones, sino más bien explicarles para que entiendan el por qué  de algunas cosas, sobre todo porque esto es parte de su crecimiento y desarrollo físico y mental; lo que deberá ser cultivado como un hábito, dentro del cual no habrá una situación de la que no puedan hablar.

Dale amor a tus hijos incluso cuando te decepcionen

Esta es quizá la principal fuente de problemas entre padres e hijos a largo plazo. No es saludable que le hagas saber a tu hijo que te ha decepcionado, se supone que tú eres su fuente de amor y apoyo incondicional.

Siempre podrás decirle que lo puede hacer mucho mejor, sin mencionarle que es una decepción para ti, el amor por un hijo es inevitable pero eso el niño no lo sabe, debes decírselo y mostrar con hechos ese amor y apoyo.

Expresar tus sentimientos

Así la relación con tu hijo sea terrible, debes decirle tus sentimientos, dile que lo amas, dile estás triste por los problemas entre ustedes; este será el primer paso para que se reconecten. Si no le expresas tus sentimientos, no sabrá cómo te sientes.

Trata en todo momento de regresar a ese lugar o situación en la que aún eran unidos, ese recordatorio afectivo les permitirá encontrar nuevamente ese sentimiento de unión que debe haber entre padres e hijos.

Abraza a tus hijos, nadie es tan adulto o tan feroz como para no ceder ante un abrazo, este es un acto que transmite físicamente todo el amor que tenemos para esa otra persona a la que le has dado vida.

Bullying cibernético y cómo prevenirlo

bullying cibernético

El bullying cibernético es un término que se le da al hostigamiento utilizando medios digitales para hacer que otra persona se avergüence, se sienta afligida, tenga miedo o se enoje. Este tipo de conducta puede ser ocasional o reiterada, siendo esta última la modalidad más común.

Una persona que hace bullying cibernético difunde contenido que causa un daño en la reputación de los que aparecen en fotos, videos o simplemente se dedica a divulgar información muchas veces falsa, comprometedora y mal intencionada sobre otra persona, sin pensar en las consecuencias del daño que pueden causar.

En las redes sociales, cuando una persona sube una imagen o video, en minutos se difunde a grandes cantidades de personas e inmediatamente comienzan a aparecer comentarios de condena o memes de burla y así se puede reproducir de forma infinita.

Este tipo de cosas pueden tener un efecto devastador a nivel psicológico, ya que una viralización negativa puede incluso llegar a perjudicar aspectos importantes de la vida, como la relación de pareja o una relación laboral, además de la vergüenza que puede producir.

¿Cómo prevenirlo?

Es importante tener claro que el internet es público, cualquiera puede tener acceso a la información que se sube a él. Cuando se utilizan las redes sociales, se debe tener cuidado con el material audiovisual o la información que se coloca en ellas.

Procura comunicarte de forma adecuada, a pesar de que sientas que suena gracioso o sin mala intención, cualquier mala expresión que uses puede hacerse viral rápidamente, por ejemplo se debe tener presente que algo escrito con mayúsculas en las redes se considera una expresión con tono de voz elevado.

Asegúrate de que las cosas que son privadas permanezcan privadas, en ningún caso deberías compartir información como tu teléfono personal, imágenes inapropiadas, tu dirección o chismes. El respeto a los demás debería ser el norte y lo ideal es ser siempre cortes y amable.

Intenta no mentir o engañar, este tipo de trampas en las redes a la larga se descubren y la pérdida de credibilidad se propaga rápidamente. Si utilizas material de terceros, dales el crédito que les corresponde.

Si detectas algún mal uso de una red social repórtalo, todas las redes tienen herramientas y mecanismos para reportar el comportamiento inadecuado. Sobre todo debes ser responsable con lo que publiques, piensa bien qué consecuencias puede traer publicar una foto de otra persona, por ejemplo.

¿Qué tan común es?

Sobre todo entre los niños es muy difícil decir qué tanto ocurre este problema, se debe asumir que cada niño o en general cualquiera que esté en una red social, puede ser víctima de esta clase de agresión.

En los niños el problema se ve acentuado cuando no cuentan con las herramientas psicológicas para enfrentarlo y superarlo, esto los convierte en blancos muy vulnerables. Según estudios realizados por expertos, las principales víctimas son niñas y niños discapacitados, LGBTQ y obesos.

El bullying cibernético es muy poderoso, ya que ocurre sin necesidad de que el niño se conecte, incluso aplicaciones que permiten ser anónimo son utilizadas para hacer este bullying y una vez que un meme llegó a las redes es imposible de eliminar.

Las grandes compañías de redes sociales están permanentemente implementando políticas para disminuir el acoso en línea, pero la principal línea de defensa es hablar con los niños y enseñarles cómo ser buenos ciudadanos digitales.

Sin importar si el niño es la víctima, espectador o agresor, se debe hablar con él sobre lo que puede hacer para cambiar la situación. Hay que tener presente que la mayor parte de los niños no entienden la diferencia entre una broma y el bullying, además de que muchas veces no hablan de lo que les está pasando por vergüenza, en todo caso la primera línea de defensa es hablar al respecto con ellos.

 

¿Cómo manejar las rabietas en los niños?

rabietas en los niños

Para los progenitores, entre los 2 y los 3 años de edad son normales las rabietas en los niños, esto suele ser cierto, pero en muchos casos no es así. Cuando han superado esta edad y los niños siguen haciendo un berrinche por cualquier cosa, simplemente manejan mal el enojo y la frustración.

No todos los niños logran controlar estos arranques emocionales y ayudarlos a entender cómo hacerlo no es una labor sencilla. Lo principal es tener mucha paciencia y ser positivo, además de tener en cuenta que el desarrollo de habilidades tarda un tiempo y todos los niños pueden mejorar con la orientación adecuada.

El rol de los progenitores

La guía hacia los hijos es un gran reto, habrá momentos en los que estar en equilibrio y tranquilidad parecerá improbable de lograr. Es sobre todo en estos casos cuando resulta importante que el progenitor no sea reactivo, debe mantener la calma, enojarse o perder el control solo empeorará todo mientras que controlar el enojo propio es la mejor forma de que tu hijo entienda cómo hacerlo.

Lo mejor que se puede hacer ante un berrinche de tu hijo, es tratar de ser su compañero y no su antagonista, esperar que drene su rabia y hablar con él. Es una labor que requiere mucha paciencia, ya que ante las pataletas del niño siempre aparecerá la molestia por lo que pasa.

Lo que debes saber

Controlar las ganas de oponerse a lo que ocurre es muy difícil y puedes tener la sensación de que la situación te supera, lo importante es cómo lo manejes, tu hijo aprenderá de tu propio ejemplo.

Si reaccionas a las crisis de tu hijo con voces altas y rabia, solo estarás reforzando la conducta, pero si conservas la serenidad y manejas con tranquilidad la situación le estarás demostrando conductas apropiadas ante situaciones frustrantes.

Cuando tienes que intervenir ante una situación en la que tu hijo perdió el control, deberás respirar profundo y hablar con calma, claridad y firmeza, no con enojo, culpa o críticas, mucho menos con amenazas o palabras que lo humillen.

Está claro que esto no es fácil, pero le estás ensañando a controlar su enojo, esto le dará la motivación necesaria para lograrlo. Los gritos y las amenazas solamente enseñan a resolver todo con más gritos y amenazas.

Lo que se puede hacer

El control y regulación de las emociones son habilidades que se van aprendiendo con el tiempo durante la niñez, es similar a cualquier otra destreza que los niños deben aprender y practicar. Si tu hijo es de esos niños que no tienen rabietas o las tiene en muy raras ocasiones, sólo debes recordarle que hay reglas sociales que seguir.

En todo momento le debes recordar que aunque esté enojado no debe reaccionar con gritos o con insultos, normalmente estos niños controlados solo necesitan este pequeño recordatorio para calmarse.

Ahora bien, cuando realmente tienes problemas de rabietas en los niños el trabajo de los progenitores debe ser un poco más intenso. Tienes que ayudar a tu hijo a explicar su rabia con palabras, si está en medio de una rabieta, investiga cuál es el problema.

Si en necesario, debes usar un tiempo de reposo, que puede consistir en llevarlo a su cuarto por unos minutos hasta que se calme o recordarle de forma enérgica y sin enojo las reglas de la casa. Pídele que te hable sin llorar, gritar y sin hacer pucheros, para poder entender lo que dice.

Con esta técnica y mucha paciencia, lograrás que el niño aprenda a decir lo que siente y a convertir las emociones en palabras, asegúrate de que te diga qué es lo que le hizo enojar tanto, es importante que él sepa que le prestas atención a sus problemas.

Consejos para familias con padres divorciados

El proceso de separación nunca es fácil, por necesario que se considere, un divorcio es un trauma para toda la familia. Representa la destrucción de una estructura importante para todos, por lo que deben comenzar a adaptarse a los cambios que esto representa.

Es normal que los miembros de estas familias no logren ver un divorcio desde una óptica diferente a los sentimientos personales. Adaptarse a esta nueva situación no es fácil, en especial para los hijos, es una realidad que los supera y les genera incertidumbre.

Manejar los sentimientos

Es de suma importancia que la familia y en especial los hijos logren hablar de lo que sienten, hay que incentivarlos a que digan tanto sus sentimientos positivos como los negativos. Los padres deben conversar de estas cosas con sus hijos, procurando que sus propios sentimientos no intervengan.

Hazle saber a tus hijos que sus sentimientos y pensamientos son importantes y es normal que tengan una opinión. Concéntrate en escucharlos y asegúrate de que sepan que estás agradecido por su honestidad, que para ti su opinión es relevante.

En la mayoría de los casos, los hijos sienten que perdieron a su familia y es probable que te culpen a ti, a su otro progenitor o a ambos. Entonces tienes que estar preparado para contestar a todas sus preguntas de la forma más honesta posible, sin importar que el tema sea el mismo.

Estar abierto al diálogo

Debes convertir las conversaciones sobre el divorcio y la forma en la que tus hijos se ven afectados, en un proceso gradual, no esperes que en una sola conversación ellos cambien su forma de sentir o de pensar, esto no es tan fácil.

Es posible que conforme pase el tiempo surjan más interrogantes, tus hijos al madurar verán el problema con otros ojos y esto puede requerir más explicaciones de tu parte. Simplemente mantente abierto al diálogo, ten presente que el cambio para tus hijos quizá fue más radical que para ti, tú te divorciaste, ellos no.

Solicitar ayuda, si es necesario

Si ves que el problema se te escapa de las manos o que hay mucha angustia de por medio, pide a otra persona que converse con ellos, puede incluso ser un pariente. No escondas de ellos tu tristeza o angustia, dejar que sepan que también sientes y padeces es saludable.

Lo que debes evitar en todo momento es hacerlos sentir culpables o responsables de tus emociones. Tienes que enfrentar tus emociones de forma saludable para que ellos te vean como un ejemplo y no como una fuente más de preocupación.

¿Cómo manejar emociones intensas?

La forma correcta de enfrentar una emoción complicada es:

  • Lo primero es darle nombre a esta emoción, por ejemplo “me siento triste”.
  • Debes hacerles saber que es normal sentirse así de vez en cuando.
  • Di lo que vas a hacer para enfrentar este sentimiento, por ejemplo hay personas que salen a dar largas caminatas para despejarse.

Si les dejas saber que es normal tener sentimientos adversos y que hay formas de enfrentarlos, los estás dotando de valiosas herramientas para superar sus propios sentimientos negativos.

Recomendaciones finales

Para los hijos el divorcio es una gran fuente de preocupación por su futuro, recuerda que los padres son su soporte y sustento. Sobre todo si han presenciado discusiones por causa de ellos, pueden desarrollar la idea de que tienen culpa en lo que ocurrió.

Según los psicólogos infantiles, a los niños este conjunto de emociones negativas los puede atacar por unos dos o tres años. En este tiempo suelen ser un gran revoltijo de emociones que requieren ayuda para expresar y manejar, debes logar una comunicación abierta con tus hijos y de esta forma ser su apoyo en este duro proceso.