jueves, 30 de noviembre de 2017

El niño "víctima". Claves para educar hijos optimistas

Todos tenemos problemas y preocupaciones a diario y nuestros hijos no son una excepción. Esto no quiere decir que debamos aceptar que asuman una postura de “víctimas” por la vida ya que si se concentran en lo negativo e ignoran lo positivo, crean una realidad en la que se refuerza lo negativo y se debilita lo positivo. Por tanto, de ello dependerá su felicidad y les impedirá afrontar las dificultades de la vida y adquirir mayor autonomía.

El niño que decide poner  el foco en lo negativo vive instalado en la queja frecuente. Y encontramos dos tipos de queja:



1. Quejas sobre uno mismo

Escucha atentamente a tu hijo e intenta identificar cualquier tipo de queja. Comprobarás que algunas de estas tienen como objetivo restarse valor a sí mismo, lo que demuestra una falta grande de autoestima:

  • “No vale la pena que lo intente, nunca lo conseguiré”
  • “Mi hermano siempre es el preferido”
  • “No me queda bien esta ropa, estoy demasiado gorda”

No debes permitir que este tipo de quejas se conviertan en algo habitual. Le debes decir: “No me gusta nada que hables así. Desde luego que si no lo intentas, no lo conseguirás”. Explícale con sus palabras para que lo entienda qué son las profecías autocumplidas: “Si dices que no vales para nada, acabará siendo así” o “Si dices que vas a perder el partido, no hace falta ni que juegues porque de verdad lo vas a perder”.

2. Quejas sobre los demás

Encontramos otro tipo de queja en la que la causa siempre está en el exterior (la culpa siempre es de los demás, él es víctima de lo que ocurre). Veamos algunos ejemplos:

  • “El profesor me tiene manía”
  • “Me han suspendido la asignatura”
  • “La película es aburrida”
  • “Hace un tiempo horrible”

Bajo este punto de vista, todo es negativo y el niño vive y experimenta el mundo como algo injusto y hostil.

¿Qué podemos hacer los padres?

Es difícil salir de una dinámica negativa en la que todo es visto como perjudicial y negativo: todo se convierte en un problema. Pero los padres tenemos la obligación de ayudarle a reconocer esos pensamientos negativos  y que aprenda a cultivar pensamientos positivos y optimistas. Veamos algunas claves para conseguirlo:

  • Hazle ver que si en algún momento tiene un problema y te necesita, tú vas a estar siempre ahí para ayudarle.
  • No refuerces su actitud: si se siente comprendido se cerrará en banda y se instalará con mayor fuerza en la queja pero si lo sacas del error se sentirá incomprendido… Entonces, ¿qué puedes hacer? Solo hay un camino: tomar acción. Hacerle ver que tiene que pasar a la acción si quiere que las cosas cambien y no sean como le gustan:

- “Se te dan mal las matemáticas, ¿qué puedes hacer    
        para mejorar?

- “No tienes tiempo para jugar, ¿qué puedes hacer  
       para organizarte mejor y que no se te acumulen las 
       tareas?”

  • Ayúdale a poner el foco en lo positivo. Esto no significa que perdamos de vista la realidad e ignoremos los problemas de la vida diaria. Significa que aprendamos que podemos elegir en qué queremos concentrarnos y hacia dónde queremos dirigir nuestra atención.

  • Las expectativas que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de las situaciones definen nuestra realidad. Por eso es tan importante que cuanto antes lo aprendamos y vivamos, mejor.

  • Ayuda a tu hijo a ver siempre el vaso “medio lleno”. Cuando buscamos activamente lo que funciona, acrecentamos lo positivo. Vivimos en una sociedad que tiende a resaltar lo negativo generando una visión distorsionada de la realidad. Por eso es tan importante que estemos enfocados en identificar la parte llena…

Pero todo esto no es posible si nosotros no somos capaces de transmitirlo a nuestros hijos con nuestro ejemplo, más allá de las palabras. Tu hijo seguirá tu ejemplo, no tus consejos. De nada sirve que le hablemos de la importancia de ver las cosas de manera positiva si somos nosotros los primeros que actuamos con pesimismo viendo siempre el vaso “medio vacío”. 



Como siempre, debemos iniciar un trabajo interior si queremos de verdad conectar con nuestros hijos y aprendan a vivir con ilusión y optimismo la vida, lo que les ayudará a conquistar la auténtica felicidad. Y eso, no se lo puede arrebatar nadie.

“Para mentes diferentes, el mismo mundo es el cielo o el infierno” 

Ralph Waldo Emerson

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