miércoles, 4 de mayo de 2016

Favorece la autonomía de tu hijo

El psicoanalista Donald Winnicot (1896-1971) realizó una afirmación muy certera:

La vida es un camino de la dependencia total a la independencia total

Esto es posible gracias a la educación y por este motivo los padres debemos favorecer la autonomía de nuestros hijos desde que son bien pequeños. Esto les permitirá valerse por sí mismos y no tener que depender siempre de los adultos.

De hecho, a los niños les gusta saber hacer las cosas por ellos solos y así lo verbalizan: “Yo solito papá/mamá” e incluso llegan a enfadarse si les ayudamos...


EJEMPLO

Tu hijo se despierta por la mañana y en lugar dejarle que se ponga él la ropa se la pones tú. Es lo más fácil y cómodo. De este modo no favorecemos su autonomía. Si el niño está preparado y motivado para hacerlo y quiere vestirse solo, ¿por qué se lo impedimos? Debemos confiar en él y sobre todo tener mucha paciencia.

No nos damos cuenta que “sobreprotegiendo” al niño no le estamos ayudando en nada sino todo lo contrario: la sobreprotección es la desprotección más absoluta.

Hay una máxima que debemos tener bien presente:

            “NO HAGAS POR EL NIÑO LO QUE ÉL PUEDE HACER POR SÍ MISMO”


Características de los niños que son poco autónomos

Son más…

·      Inseguros.
·      Infelices.
·      Vulnerables.

Son niños que dependen de los padres para todo.

Características de los niños que son autónomos

Por el contrario, los niños que son autónomos crecen:

·      Seguros.
·      Confiados.
·      Capaces.
·      Felices.
·      Tranquilos.
·      Responsables

El niño al que le enseñamos a valerse por sí mismo crece con la seguridad de que puede seguir avanzando con la ayuda y supervisión de los adultos que le impulsamos a crecer y mejorar pero no a depender de nosotros.

Como muy bien señala Maite Vallet:

A lo largo de la infancia, para crecer, el niño necesitará asumir constantes desprendimientos: el parto, el destete, el paso de alimento líquido a sólido, el ser alimentado a utilizar los cubiertos; pasará de arrastrarse a gatear, de gatear a ponerse de pie, de andar a correr, saltar y trepar; de no controlar sus esfínteres a controlarlos; de ser bañado y vestido a bañarse y vestirse; de vivir en un entorno familiar conocido a asistir diariamente a un entorno escolar…

Por tanto, los padres ayudamos a nuestros hijos a crecer cuando le enseñamos a desprenderse de nosotros, cuando le permitimos aprender a ser autónomos.


Recomendaciones para los padres

·      Constancia: Si queremos que el niño se vista solo debemos ser constantes y hacerlo todo los días. No podemos decirle un día que tiene que hacerlo solo y al siguiente vestirlo nosotros.

·      Explicarle cómo debe hacerlo:  Los padres debemos darle las indicaciones necesarias para que haga lo que le estamos pidiendo.

·      Deja que cometa errores: Están en proceso de aprendizaje y por ello ante cualquier error no debemos intervenir y acabar haciéndolo nosotros.

·      Valora y reconoce sus logros: A medida que el niño va consiguiendo hacer las cosas por sí mismo debemos felicitarlo y elogiarlo ya que le animará y motivará a continuar así.

Comparto esta breve historia que habla de la necesidad de que fomentemos la autonomía de nuestros hijos:


Los capullos de seda

Un profesor que impartía una clase de ciencias en el laboratorio de un colegio, mostraba a sus alumnos como, realizando un preciso corte de bisturí, ayudar a un gusano de seda a salir de su crisálida. Era una tarea delicada, pues se trataba de no dañar a la frágil mariposa que se encontraba en el interior del capullo. Una vez terminada la experiencia, todos los niños quedaron sorprendidos al comprobar que ninguna de las mariposas liberadas era capaz de volar.

La moraleja es bien sencilla: las mariposas necesitan ejercitar sus alas para estar preparadas para el vuelo. Esta preparación la consiguen gracias al esfuerzo realizado para romper por si mismas el capullo. Si con nuestra mejor intención, hacemos el trabajo por ellas, las privamos de su capacidad para volar, anulamos su proceso evolutivo.

"Los hijos nos necesitan
para llegar a no necesitarnos”
Pilar Guembe y Carlos Goñi




En la práctica

Para que nuestros hijos vayan adquiriendo cada vez mayor autonomía es importante que desde pequeños tengan responsabilidades. Para que esto sea así deben ver en nosotros, su modelo de referencia cómo asumimos las nuestras ya que no podemos exigir a nuestros hijos lo que nosotros como adultos no cumplimos.

Desde los dos años podemos ir enseñándoles de manera progresiva estas responsabilidades:

·      Higiene (lavarse los dientes, asearse…)
·      Ordenar juguetes y habitación.
·      Tareas de la casa (sencillas como llevar su plato a la cocina o a la mesa).

Es importante que les enseñemos desde pequeños ya que cuando sean adolescentes o preadolescentes será difícil establecer estos hábitos.

Según destaca Monste Domènech en su libro “Edúcame bien” la línea cronológica de estas responsabilidades sería:

            1. Cuidado y orden de sus juguetes (hasta 2 años).
            2. Costumbres y reglas relacionadas con las comidas (2-4 años).
            3. Actividades referidas al aseo personal (a partir de los 4 años).
            4. Gestión de su ropa (a partir de los 6 años).
            5. Cuidado del material escolar, así como el orden y limpieza de su habitación (a
partir de los 7-8 años) (10-11 para la habitación).
6. En la adolescencia tienen que colaborar junto con toda la familia en las
tareas de la casa en general: orden, organización y limpieza… (a partir de los 12
años)

Actividad

Me gustaría compartir contigo una actividad para mejorar la autonomía de tu hijo. Se trata de una actividad elaborada por Yolanda Sáenz de Tejada y el Dr. Eduard Estivill bajo el título “Pequeñas responsabilidades” (dirigida a niños a partir de 8 años). Para preparar esta actividad es necesario que elaboremos juntos un horario-reloj en una cartulina. Recortad la cartulina en forma de círculo y escribid o dibujad las tareas circularmente como si fueran las horas del reloj; recortad también una aguja grande de cartulina negra, que marque las tareas que se van realizando, y varias agujas de cartulina roja, que marquen aquellas que no se realicen.

Funcionamiento:

- Las agujas del reloj deben ir moviéndose a medida que el niño vaya realizando las tareas desde que se levanta. Si se salta alguna, habrá que marcarla con alguna de las agujas rojas.

- Al finalizar el día, comprobaremos si la aguja del reloj ha dado la vuelta completa. Si el niño se salta las tareas y le da igual todo, se le irá restando tiempo. Por ejemplo: dos tareas no realizadas significará que tiene 10 minutos menos de su tiempo de ocio para salir a la calle, jugar o ver la TV.

- Es aconsejable que el reloj se cuelgue en la habitación del niño para que lo tenga a la vista.

- Deja que tu hijo siga su ritmo. Lo importante es que cumpla con las responsabilidades asignadas; no importa cuánto tarde, aunque tampoco debe dormirse…


Muchas gracias de nuevo por dedicarme tu tiempo. Si te parece interesante lo que escribo y comparto en mi blog puedes leer mis libros donde abordo este y otros muchos temas:

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