sábado, 20 de febrero de 2016

Aprende qué puedes esperar de tu hijo en cada etapa

Con frecuencia cometemos un error bastante común entre los padres: esperamos de nuestros hijos “más de lo que pueden dar” para su edad o nivel de desarrollo. Es importante que conozcamos qué podemos esperar de nuestro hijo en cada etapa educativa, qué grado de autonomía necesita y, sobre todo, qué responsabilidades puede empezar a asumir en función de su edad y actuar en consecuencia. Para educar bien a un niño es fundamental conocer con exactitud su proceso de desarrollo. Esto nos permitirá ofrecerle en cada momento aquello que realmente necesita.

¿En qué nos puede ayudar esto?

Pues básicamente nos servirá para aprender a diferenciar entre una conducta totalmente normal de otra que no lo es e intervenir de manera adecuada para darle solución. Aprenderemos que hay conductas totalmente normales para la edad que tiene el niño y que, por tanto, podemos y debemos “dejar pasar” pues con el tiempo desaparecerán. Por el contrario, encontraremos otras que no podemos dejar pasar y nos tocará intervenir para mejorarlas y solucionarlas. No debemos olvidar que le niño tiene unas necesidades específicas en cada una de las etapas del desarrollo y los padres debemos ser conocedores de las mismas ya que nos facilitarán y mucho nuestra tarea educativa.

Veamos algunos ejemplos:

·      Estamos en la cola de la caja del supermercado esperando a que nos toque el turno para pagar y queremos que nuestro hijo de dos años espere pacientemente sin moverse, sin tocar nada, etc. Pues no, lo normal es que haga esas cosas que he mencionado y muchas más ya que el niño está explorando pues se trata de una de las características propias de los niños de su edad: está descubriendo el mundo. Si los padres no tomamos conciencia de ello, nos pasaremos el tiempo corrigiéndolo y llamándole la atención pensando siempre que el niño se está comportando mal y que debemos darle solución.

·      El niño con ocho o nueve meses de edad que está en la trona con sus juguetes y los tira al suelo para que los recojamos. La primera vez nos hace gracias pero a la tercera nos enfadamos y le decimos “no se tiran al suelo” pero el niño con una sonrisa en la cara nos mira y los vuelve a tirar. De inmediato pensamos “me está retando” lo cual dice mucho de nuestro desconocimiento de lo que se espera de nuestro hijo en esta etapa educativa. El niño no nos está retando: está aprendiendo, está explorando…

Si a esto le sumamos que tenemos varios hijos es importante que nos adaptemos a cada una de las edades de éstos sin esperar ni exigir lo mismo a cada uno de ellos pues de lo contrario estaríamos siendo muy injustos. A cada uno le ofreceremos lo que necesita.

Carlos Goñi y Pilar Guembe lo explican muy bien en su libro “Educar sin castigar” (Desclée De Brouwer):

“Nuestro hijo necesita atenciones cuando es bebé, limitaciones cuando es niño y razones cuando es adolescente. En este sentido, la educación adopta la forma de una pirámide de necesidades en cuya base están las atenciones, más arriba las limitaciones y en el tramo final las razones, de modo que todo se sostiene si en cada fase se atiende a las necesidades correspondientes”.



Por este motivo, no podemos adelantarnos y quemar etapas. No podemos adelantarnos y “anticipar” la edad de la razón. En ocasiones observo algunos padres que lo quieren razonar absolutamente todo con sus hijos cuando los mismos todavía no están en la edad de poder asimilar y aprender aquello que les están diciendo. Esto no significa que no debamos darles explicaciones. Sin embargo, si hemos intentado razonar con el niño sin éxito y continua con su actitud negativa, deberemos cambiar de técnica y estrategia para que nos haga caso.


Además, es muy importante que los padres conozcamos el carácter y el temperamento de nuestros hijos pues como muy bien señala Anne Bacus “de un niño a otro puede haber diferencias inmensas y sería muy injusto no tenerlo en cuenta”. La propia autora añade: “no podemos esperar lo mismo de niños remolones, activos, tranquilos, exigentes, movidos, rebeldes, hiperactivos o coléricos. Hay niños que desde pequeños son más difíciles que otros. Y esto debemos tenerlo en cuenta. Conocer y comprender el carácter de tu hijo te facilitará el poder encontrar las herramientas y estrategias más eficaces para educarlo mejor.


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