viernes, 17 de mayo de 2013

Confía en ti para EDUCAR

Hace unas semanas publiqué un artículo titulado "Talento para educar" en el que explicaba de manera breve algunos de los aspectos que tenemos que trabajar para desarrollar nuestro talento educativo. Me gustaría describir con mayor detalle cada uno de estos aspectos en artículos sucesivos.

Como ya destaqué en el anterior artículo, el primer aspecto a trabajar es la confianza en uno mismo.

Tras muchas charlas, conferencias, seminarios y asesoramiento online a familias he detectado que uno de los problemas más frecuentes con que nos encontramos las madres y los padres a la hora de educar es que no tenemos suficiente confianza en nosotros mismos y en nuestras propias capacidades.

Esto es algo que debemos empezar a cambiar porque cuando estamos convencidos de que podemos, de que realmente somos capaces, nuestras posibilidades son ilimitadas y lograremos lo que nos propongamos (por ejemplo, educar mejor). En cambio si nuestra actitud es temerosa e insegura ante nuestros hijos y así les hemos transmitido el mensaje tanto a ellos como a quienes nos rodean haciéndoles saber que "ya no podemos más" o "no sabemos qué hacer con él" estamos asentando los cimientos de un fracaso educativo asegurado.


Comprendo que hay situaciones muy difíciles. Es en esos momentos cuando debemos pedir ayuda pero ante todo
debemos mantener la confianza en que las cosas pueden ser diferentes y somos nosotros los que las podemos cambiar.

Contesta con sinceridad esta cuestión: ¿crees que no puedes hacer nada para cambiar la situación educativa que se vive en tu casa ahora o por el contrario, hagas lo que hagas todo seguirá igual? 

Si crees que todo va a seguir igual es esta la actitud que debes trabajar y empezar a cambiar. El cambio puede producir resultados asombrosos... Comprobarás que si quieres que las cosas cambien debes ser tú quien introduzca ese cambio

"Si buscas resultados diferentes, 
no hagas siempre los mismo"
Albert Einstein

No dejes que nadie te haga perder la confianza en ti mismo. En ocasiones algún familiar, amigo o el profesor de tu hijo puede mostrarte que no estás actuando correctamente en tu acción educativa diaria. Esto no debe llevarte a considerarte un "fracasado" en tu rol de madre o padre.



Debemos desarrollar, mantener y ampliar la confianza en nosotros mismos para conseguir lo que deseamos: educar de la mejor manera posible y conquistar la felicidad de nuestros hijos. No esperes a mañana, da el primer paso y empieza hoy mismo. Mejor, empieza ahora mismo...

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