lunes, 24 de septiembre de 2012

Colaboración con el diari ARA - "Peleas entre hermanos"

El mes pasado contactaron conmigo del diari ARA para que colaborase con ellos en la elaboración de un reportaje especial sobre "Peleas entre hermanos" que se publicó el día 8 de septiembre en el suplemento ARA Criatures. Se trata de un interesante suplemento dedicado a la maternidad, la educación y la crianza.

Comparto contigo el artículo (está en catalán pero lo he traducido al castellano). Espero que sea de tu interés y utilidad:





Peleas entre hermanos
Los enfrentamientos entre hermanos son normales y naturales. Tenemos que vivirlos como una etapa más de su crecimiento.

Por los juguetes, por el mando a distancia, por la Nintendo y, ahora, justo antes de que empiece la película por la programación del cine. A Raquel y a Héctor parece que les sobra motivos para pelearse y a su madre, Cristina Sáez, lo que no le falta es sentido del humor y paciencia para afrontar las continuas discusiones e incluso episodios violentos entre sus hijos de 10 y 6 años. Entre risas, comenta que las peleas se producen por simplezas, porque quieren un objeto del cual solo hay un ejemplar o porque no se ponen de acuerdo sobre qué dibujos ver y explica que su manera de poner fin a esta situación es separarlos, poner un orden y marcar pautas de conducta para los dos. Y aunque reconoce que estas peleas pueden ser agotadoras, no les concede mayor importancia. Sabe que forman parte de una etapa pasajera y, sobre todo que son las herramientas de que disponen los niños para expresar sus sentimientos.

Una manera de ver las peleas entre hermanos que sin embargo no es compartida ni asumida con la misma tranquilidad por todos los padres, tiene la aprobación de profesores, psicólogos y coachs especializados en infancia, que insisten en desdramatizar y hablar de estos conflictos como una cosa normal, natural y, sobre todo, necesaria en el proceso de socialización de los niños. "Es complicado encontrar dos hermanos que no se peleen", reconoce Óscar González, fundador y director de la Escuela de Padres con talento y partidiario de que en las disputas entre hermanos, siempre que no lleguen a las manos y a los insultos, sean los niños los que tomen la iniciativa y busquen una solución al problema. "Tenemos que dejar que ellos intenten resolver sus conflictos por ellos mismos, que negocien. Porque es otra forma de comunicarse, de ir aprendiendo a gestionar problemas" indica este profesor de primaria que compagina sus clases en el CEIP LLuís Vives de Bocairent con su tarea de formador y coach para padres en Valencia, Alicante, Barcelona y otras ciudades interesadas en su proyecto educativo. 

También es de esta opinión Mari Carmen González, pedagoga, coach y fundadora del centro Lof-talento. Para ella, igual que para su compañero de profesión, las peleas entre hermanos se producen en la mayoría de ocasiones por la necesidad del niño de delimitar su espacio y aprender nuevas formas de relacionarse, y en estos conflictos del día a día mantenerse al margen puede ser una buena opción. " En ocasiones, simplemente, es conveniente que ellos solucionen sus problemas a través del desarrollo de sus propios recursos", indica esta profesional murciana establecida en Valencia.

Un modelo a seguir


Pero que las peleas formen parte del desarrollo social y crecimiento interior de un niño y que los adultos les den un margen de tiempo para solucionar sus disputas no significa que los padres se tengan que mostrar indiferentes cuando ocurran. Todo lo contrario. Los progenitores tiene un papel fundamental a la hora de canalizar estos arranques de ira y evitar que se conviertan en un problema futuro, tanto para el niño como para el resto de la familia. ¿Cómo? En primer lugar dando ejemplo y segundo cumpliendo las normas de comportamiento que ellos mismos han establecido dentro del núcleo familiar. "Los padre son el espejo y apoyo de los hijos.No se les puede decir que no se peleen mientras ven que sus padres discuten continuamente. Los niños actúan por imitación", explica Clotilde Sarrió, psicoterapeuta Gestalt y fundadora del gabinete Terapia Gestalt de Valencia, que en cuestión de peleas entre hermanos deja claro que cada niño es un mundo y es imposible generalizar y aplicar los mismos parámetros para todos. Del mismo parecer es Daniele Vasta que, como Sarrió y sus dos compañeros de profesión, es consciente del peligro de la generalización y de la importancia de los padres en la creación de modelos y pautas a seguir. "En el caso de peleas familiares, sean violentas o no, son los padres los que han de establecer los límites y las normas del comportamiento tolerable. La familia se vuelve así un microcosmos en el cual experimentar procesos de socialización, códigos éticos y normas de civismo", explica este profesional que ofrece consultas y talleres para padres en el centro Coaching Daniele Vasta de Barcelona.

Formas de actuar

Pero, ¿qué pasa si, a pesar de darles el tiempo y las pautas necesarias, la pelea continua o se vuelve violenta? Entonces, hace falta intervenir y, en este caso, el modus operandi varía en función del profesional que nos habla i de los progenitores que lo tengan que abordar. Óscar González recomienda la cuenta atrás, una técnica que consiste en contar de 30 a 0 y esperar a que los niños resuelvan sus diferencias en este rato. Pasados esos 30 segundos y si no han sido capaces de llegar a un acuerdo, el progenitor separa a los hermanos, deja que cada uno piense sobre lo que ha pasado unos minutos y retoma la conversación cuando el ambiente esté más calmado. "Estas situaciones las hemos de aprovechar para hablar con ellos y evitar que vuelva a pasar", indica el responsable de la Escuela de Padres con talento.


Mari Carmen González apuesta por apelar al adulto que hay dentro de cada niño y plantearle abiertamente la conveniencia de este conflicto. "Si yo pregunto a un niño que es lo que le conviene, le estoy obligando a que se dé cuenta de cómo es la situación, cuáles son los recursos de que dispone para salir y qué pasa con la otra persona implicada en la pelea. No es que una cosa sea buena o mala, es que conviene o no", explica esta experta en coaching para padres, que comenta que este método invita a los niños a formar parte de la solución.

Daniele Vasta, por contra, aconseja a los padres actuar como "observadores neutrales", es decir, como los que vigilan la pelea: analizan la situación y evitan establecer paralelismos con recuerdos personales y actúan basándose en hechos y no en suposiciones. "Concentrarse en los hechos- una herramienta fundamental del observador neutral- facilita a los padres la posibilidad de hacer preguntas sobre qué ha pasado y, una vez que haya bajado la tensión, la posibilidad de poder instaurar una comunicación eficaz, orientada a comprender, motivar, perdonar y aceptar. Estas situaciones pueden propiciar la activación de nuevos procesos de aprendizaje gracias a lo que ha pasado" razona Vasta.

Y Clotilde Sarrió aboga por el diálogo entre padres e hijos como una vía preferente para acceder a los sentimientos del niño y llegar, así, al por qué del conflicto. "Cuando vemos que una situación entre hermanos se nos va un poco de las manos, tendríamos que tener bastante templanza para decir: me tengo que calmar, ser objetiva y ver qué le está pasando a mi hijo, qué es lo que está queriendo decir a través de estos actos y no puede hacerlo de otra manera", indica esta psicóloga para quien lo importante "no es tanto como tratamos los sentimientos sino la atención a estos sentimientos"


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